15 abr. 2013

Nueva Ley de Montes. Especulando con nuestro futuro

(5 valoraciones)
por Iván Magdalena Souto

Nueva ley de montesEl borrador de la Ley de Montes con el que trabaja el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y que modificaría la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes, ha sido presentado en sociedad recientemente por el Ministro Miguel Arias Cañete.

Este borrador supone una clara burla a los ciudadanos. Apreciamos como una escueta y confusa frase dentro del artículo 50 del citado borrador pone de manifiesto las oscuras intenciones del Gobierno, apostando una vez más por la especulación y obviando claramente el bien común.

El objeto de esta ley no es otro que garantizar la conservación y protección de los montes españoles, promoviendo su restauración, mejora, sostenibilidad y aprovechamiento racional. Asimismo el artículo 3 establece como principio inspirador de esta Ley, la consideración de los montes como infraestructuras ambientales prestadoras de servicios ambientales y su consideración en la mitigación del cambio climático. Pues bien, el controvertido artículo 50 viola de manera flagrante el espíritu de esta Ley de Montes, quedando redactado del siguiente modo:

  • Artículo 50. Mantenimiento y restauración del carácter forestal de los terrenos incendiados.
    1. Las comunidades autónomas deberán garantizar las condiciones para la restauración de los terrenos forestales incendiados, y queda prohibido:
    a. El cambio de uso forestal al menos durante 30 años.
    b. Toda actividad incompatible con la regeneración de la cubierta vegetal, durante el periodo que determine la legislación autonómica.
    …..

    Asimismo, con carácter excepcional las comunidades autónomas podrán acordar cambio de uso forestal cuando concurra un interés general prevalente el cual deberá ser apreciado mediante ley, siempre que se trate de terrenos de titularidad pública y que se adopten las medidas compensatorias necesarias que permitan recuperar una superficie forestal equivalente a la quemada. Tales medidas compensatorias deberán identificarse con anterioridad al cambio de uso.

Se pone claramente de manifiesto que el Gobierno pretende acabar de un plumazo con los 30 años de espera que establecía la Ley 43/2003 para poder modificar el uso del suelo forestal tras un incendio. Aportemos transparencia y claridad.

- ¿Qué significa “carácter excepcional”? Se abre una excepcionalidad que no casa con la lucha que ha existido durante años para que los terrenos no se puedan recalificar tras un incendio forestal. El carácter excepcional podría llegar a convertirse en práctica común, contraviniendo la necesaria protección del medio ambiente, especialmente en materia de desertificación, cambio climático y biodiversidad.

- “Las comunidades autónomas podrán acordar cambio de uso forestal cuando concurra un interés general prevalente”. ¿Quién lo aprobará? ¿El político de turno, ya sea de izquierdas o de derechas, atendiendo a las directrices electoralistas e interesadas del partido o teniendo en consideración a los expertos en materia ambiental? ¿Qué significa interés general? ¿Es el mismo interés general del que hablamos en la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual en lo que atañe a los partidos de fútbol o es el interés general para proteger el medio ambiente que garantizará un legado sostenible para nuestros hijos?

- “Se adopten las medidas compensatorias necesarias que permitan recuperar una superficie forestal equivalente a la quemada”. ¿Cuándo se llevarán a cabo esas medidas compensatorias? ¿De manera inmediata o se establecerá un plazo de ejecución similar a la fecha de vencimiento de las participaciones preferentes de entidades bancarias?

Si el Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente Miguel Arias Cañete no reacciona de inmediato modificando este borrador y eliminando dicha excepcionalidad, estará poniendo la primera piedra del puente hacia el Sáhara. Nuestra nación se convertirá irremediablemente en un desierto improductivo.

Por otro lado, debemos reflexionar sobre la impunidad con la que se mueven los pirómanos, favorecida por la escasa pena de cárcel contemplada en el actual Código Penal para los que incendiaren montes o masas forestales, la cual provoca una creciente desconfianza ciudadana en la justicia y prodiga las ambiciones especulativas de algunos deleznables personajes. Bien es cierto que el Ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, a petición del Presidente de la Xunta de Galicia Alberto Nuñez Feijoo, pretende endurecer el Código Penal introduciendo una serie de agravantes a objeto de que los autores de incendios forestales tengan que pagar no solo con penas privativas de libertad, sino también con su patrimonio y con sus bienes. Confiemos en que estas iniciativas se materialicen.

Este cúmulo de despropósitos nos llevará irrevocablemente al abismo de la especulación medioambiental.

Si nuestros lectores aprecian cierto grado de fantasía en estas reflexiones, déjenme que les recuerde el aberrante caso real del parque temático de Benidorm, Terra Mítica, que se construyó sobre 450 hectáreas de terreno no urbanizable de especial protección forestal.

En ese entorno natural estaba prevista la creación de un gran parque forestal, que se hubiera convertido en uno de los grandes referentes ecológicos de Europa, pero, ironías de la vida, el 11 de agosto de 1992, un incendio provocado arrasó ese sueño. A medida que los equipos de extinción vencían la virulencia de las llamas, varios focos de forma simultánea y desde los lugares más insospechados, las iban reavivando. El alcalde de Benidorm era entonces Eduardo Zaplana.

Ningún plan de reforestación se aplicó en los años siguientes para recuperar los bosques quemados.

En 1996, recién elegido Eduardo Zaplana presidente de la Comunidad Valenciana, se creó la sociedad Parque Temático de Alicante, que ese mismo año se beneficiaba de la expropiación de los terrenos arrasados y otorgaba a Terra Mítica S.A. la concesión del suelo para construir una disparatada zona lúdica. Actualmente el parque temático es una ruina social y económica, fruto de la especulación y ambición desmedida de algunos.

Aunque bien es cierto que si este borrador se convierte en Ley, tendrá su parte buena. Se construirán enormes zonas residenciales con campos de golf, se activará el sector de la construcción, se disminuirá el paro, muchos encofradores volverán a percibir sueldos de más de 3.000 euros, los ciudadanos se endeudarán para adquirir esas maravillosas propiedades en lo que antaño era un paraíso, …

Después, ¿qué ocurrirá? Pues que nuestros hijos no disfrutarán de la naturaleza tal y como nosotros la conocemos, sino que malvivirán en un desierto de cemento.

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