11 dic. 2013

España, un barco a la deriva

(7 valoraciones)
por David Lorenzo Costoya

Muchos hablan de la generación perdida o de fuga de cerebros. Incluso algunos expertos ya lo llaman éxodo de talento. Distintas formas para dar nombre a una triste realidad.

Arrinconados por las pésimas condiciones económicas, nuestros jóvenes no dudan en echarse la mochila al hombro para labrarse un porvenir fuera de nuestras fronteras.

Fuga cerebros

Las cifras hablan por sí solas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, 25.472 personas de entre 20 y 34 años abandonaron la Comunidad Autónoma de Galicia durante el 2012, es decir, 2.122 al mes, o 70 al día. Jóvenes que, en muchos casos, disponen de títulos universitarios y un alto conocimiento de idiomas. Personas sobradamente preparadas que huyen para esquivar los zarpazos de una crisis especialmente voraz con los más jóvenes. El índice de desempleo juvenil en España es el segundo más alto de la Unión Europea, con una tasa de paro del 52,7%, una cifra que solo supera Grecia, con un 52,8% -ambos países duplican la media global de los países de la eurozona, con un 22,6% de desempleo-. Son datos para el desaliento y el pesimismo.

Tenemos la juventud mejor preparada a nivel de cualificación profesional y, sin embargo, dicha preparación no es más que una precondición para el desempleo. Un drama sin paliativos. Más si cabe si reparamos en el enorme esfuerzo de inversión pública a todos los niveles que implica formar a nuestros jóvenes. Por ejemplo, formar un médico, como tantos que hallaron empleo en hospitales portugueses y británicos, cuesta alrededor de 60.000 euros, según un reciente informe profesional. A cambio del esfuerzo, asumido por el conjunto de la sociedad, el país dispondrá de cualificados recursos humanos que devolverán con creces la inversión realizada. Salvo que, por falta de oportunidades, los nuevos profesionales se vean obligados a emigrar y a ejercer en otras latitudes con mejores perspectivas. Algo que en la práctica ya está sucediendo. España, otrora ejemplo de modelo económico, paga la formación y regala la mano de obra cualificada. Dicho con otras palabras, España pone en el mercado talento a precio de saldo.

Fuga cerebros

Un lastre difícilmente sostenible para un país que ha pasado de ser uno de los principales receptores de mano de obra extranjera, a ver como cada año miles de personas traspasan las fronteras para poder encontrar trabajo en el extranjero. Y muchos, alertan los expertos, se van para no volver. Es un viaje sin billete de vuelta. La mayoría de los emigrados jóvenes ya no salen con una idea concreta de volver a España. Les costará mucho regresar porque las condiciones laborales cada vez son peores y porque detectan que las oportunidades para impulsar negocios son mínimas. Así las cosas, y con España apuntando peligrosamente a los seis millones de parados, los demógrafos advierten de que la emigración joven todavía no ha tocado techo y que seguirá creciendo. Como un goteo incesante. Como pequeñas fugas en un barco, en este caso España, que navega claramente a la deriva.

0 Comentarios

Normas de uso.
Esta es la opinión de los internautas, no de mvpasesores.com.
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

Aceptar

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia de navegación y realizar tareas de análisis.
Al continuar con su navegación entendemos que da su consentimiento a nuestra política de cookies.