05 nov. 2014

La realidad que se esconde tras la última Encuesta de Población Activa (EPA)

(2 valoraciones)
por David Lorenzo Costoya

Recién publicados los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al segundo trimestre de 2014, la euforia se apoderó del presidente del Gobierno. “Llevo muchísimo tiempo esperando poder dar una noticia como ésta”, proclamó exultante Mariano Rajoy el pasado 25 de julio, tras conocerse unos datos que arrojaban una creación de 402.400 empleos netos, el mayor incremento en un trimestre desde 2005, y un descenso del paro en 310.400 personas. "El mercado laboral ha dado un giro de 180 grados", apostilló sin rodeos el jefe del Ejecutivo, quien vio reforzado su optimismo tras la EPA del tercer trimestre. Después de conocer a finales de octubre que la tasa de paro cayó hasta el 23,7%, el porcentaje más bajo del mandato del PP y el mayor descenso en un tercer trimestre desde 2005, Rajoy y varios miembros de su gobierno no dudaron en enarbolar la bandera de la satisfacción. "En España hay un crecimiento económico creador de empleo que es claramente esperanzador", aseguró el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro. Una línea triunfalista también seguida por el nuevo ministro de Justicia, Rafael Catalá, quien consideró que el descenso del paro supone "un paso más" en la consolidación de la idea de "recuperación económica y del empleo" y lo calificó como una "magnífica noticia".

Encuesta tasa desempleo


Pero detrás de estas cifras tan “esperanzadoras” para los dirigentes del Partido Popular se esconde una realidad sombría y con escasos brotes verdes. Si bien es cierto que el paro se situó por debajo del 24% de la población activa por primera vez desde 2011 y que se trata de la mayor caída registrada en un tercer trimestre en toda la serie histórica de la EPA, también lo es que los dos trimestres centrales del año son muy buenos para el mercado laboral. Es obvio que la temporada turística, las campañas agrícolas y las sustituciones veraniegas hacen que aumenten las contrataciones, pero este impulso es puramente estacional, dado que la mayoría son puestos de trabajo temporales. Esto explica que, finalizada la campaña de verano, las tasas de desempleo repunten nuevamente.

Así, el número de parados registrados en las oficinas de los servicios públicos de empleo (antiguo INEM) se situó al finalizar octubre en 4.526.804 personas, tras subir en 79.154 desempleados respecto al mes anterior. Se trata del menor incremento en este mes desde 2010, según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Con el aumento de octubre, el paro encadena tres meses consecutivos al alza. Esta subida, unida al carácter temporal y, por qué no decirlo, precario del empleo creado hace más difícil de entender el canto al optimismo de un Gobierno empeñado en disfrazar la cruda realidad del mercado laboral. Valgan como ejemplo los datos relativos al pasado mes de mayo, cuando se registraron en el INEM un total de 1.458.577 contratos, un 13,6% más que en el mismo mes del 2013. Pero lo cierto es que el empleo que se generó es en su inmensa mayoría temporal: del conjunto de contratos, sólo un pírrico 7,9%, es decir 115.935, fueron fijos. Unas cifras que sirven de arma arrojadiza a la oposición y a los sindicatos para desinflar las previsiones más triunfalistas del Gobierno.

Así, tras conocerse los datos de la última EPA, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, consideró que, pese a ser "positivo" el descenso del paro, la situación sigue siendo "dramática" por las cifras de parados y la poca calidad del empleo que se crea. Por su parte, el diputado de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, expresó la "preocupación" de su formación porque "más que un crecimiento" del empleo se trata de una "rotación" en el mercado laboral, "sustituyendo los empleos seguros por empleo precario o empleo basura".

En términos muy similares se expresaron representantes de UGT y CC.OO. Ambas centrales sindicales apuntaron que el aumento de parados de larga duración y el efecto "desánimo" en la población explican el descenso en el número de personas activas. Un efecto desánimo que se traduce en que muchos parados dejan de renovar su cartilla del paro desmoralizados ante la angustiosa realidad de meses y meses sin encontrar trabajo. Otros, en cambio, optan por emigrar al extranjero, con lo cual también dejan de engrosar la cola del paro. Una cola larga y triste que contrasta con los arranques de triunfalismo de Mariano Rajoy y su equipo de Gobierno.

2 Comentarios
David Pazos Carballal07 nov., 2014

La única cifra que hay que ver es la cifra de ocupados. Estamos a años luz de cifras de 2007. Hay más de 3.200.000 personas menos ocupadas...

JOSE MORENO DIAZ06 nov., 2014

Pero si la solución es muy simple: señores políticos, reúnan a toso los que están apuntados a las listas del paro en las plazas de toros, polideportivos y campos de fútbol de cada localidad en horario laboral y el que no acuda de forma justifica, se le elimina del paro. Tan difícil es, o es que los programas de ayuda al empleo, los cursos de formación, la gente que depende de las oficinas del INEM, etc tienen algo que ver?

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