11 mar. 2014

Tus hijos tienen derecho al régimen de custodia compartida.

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por Leticia Canto

La nueva realidad social y los cambios que han experimentado las necesidades familiares en los últimos años, ha llevado a que el pasado mes de Julio se aprobara por parte del Consejo de Ministros el Anteproyecto de Ley que Regula la Custodia Compartida.

Se trata de una futura ley de corresponsabilidad parental en caso de nulidad, separación y divorcio que reforma el Código Civil, la Ley de Enjuiciamiento Civil y la Ley de Registro Civil; y que pretende establecer una normativa reguladora de la custodia compartida homologable con la establecida en algunas Comunidades Autónomas con el fin de evitar el diferente tratamiento jurídico al que se ven sometidos los progenitores españoles en función del lugar en que estos tengan su domicilio familiar, pues unos pueden acogerse al sistema de custodia compartida como preferente y para otros este sistema es una alternativa de custodia excepcional.

En los últimos tiempos la custodia compartida era un tema reticente, pero ya a lo largo del año 2013 el Tribunal Supremo ha modificado su posición tal y como lo refleja la Sentencia del TS Sala 1ª de 29-4-2013, siguiendo la nueva doctrina del Tribunal Constitucional que considera que el régimen de custodia compartida debe ser “normal y no excepcional”.

Custodia compartida

Resulta necesario definir el concepto de custodia compartida, configurándose como un sistema de regulación del reparto de la convivencia de los menores con sus progenitores, al momento de la ruptura, separación o divorcio de la pareja, ya que los deberes de custodia vienen referidos al cuidado ordinario que se produce con la convivencia diaria y la responsabilidad que ello conlleva, es decir, cuidados y atenciones cotidianas.

La más reciente jurisprudencia defiende como más favorable e incluso deseable para el interés del menor la custodia compartida, porque permite que sea efectivo el derecho que tienen los hijos a relacionarse con ambos progenitores, aún en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible.

Hay que tener en cuenta que con la ruptura conyugal, la situación sentimental y económica de los hijos debería ser la misma que mientras permanece el vínculo, y la atención y cuidado que prestan los padres también, pues las obligaciones de nacen de la relación de filiación son irrenunciables y de carácter personalísimo.

Así, la guarda y custodia compartida supone una mayor relación de los menores con ambos progenitores desde el punto de vista igualitario, sin que existan vencedores ni vencidos y sin que ninguno de ellos pase a ser el simple visitante.

No cabe obviar, que sin la voluntad de ambos progenitores este tipo de custodia no es posible, si bien deberíamos tener en cuenta que de esta forma ambos progenitores se podrán implicar por igual en el cuidado global de los menores, no recayendo la responsabilidad diaria y cotidiana sobre uno sólo de los progenitores, sino estableciéndose una distribución de roles equitativa, justa y proporcional de los quehaceres y posibilidades.

Por todo esto, en el momento actual en que nos encontramos la sociedad viene reclamando el cuidado conjunto de los hijos, debiendo valorar el Juez la relación de los progenitores, la edad de los menores, las condiciones materiales, el cuidado integral de los mismos, los conceptos educacionales de cada progenitor para establecer así la guarda y custodia compartida. Asimismo, el Ministerio Fiscal, no como parte sino en defensa del interés del menor debe emitir un informe previo, en caso de que la guardia y custodia compartida se solicite por uno solo de los progenitores.

Custodia compartida

Nuestra actual normativa no establece los criterios que permitan determinar al Juez las circunstancias que deben tenerse en cuenta en interés del menor en el supuesto de que existan discrepancias entre los progenitores.

El Tribunal Supremo estableció en Sentencia del TS de 8 de Octubre de 2009, los siguientes criterios:

  • La práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menos.
  • Sus aptitudes personales.
  • Los deseos manifestados por los menores competentes.
  • El número de hijos.
  • El cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos.
  • El respeto mutuo en sus relaciones personales y con otras personas que convivan en el hogar familiar.
  • Los acuerdos adoptados por los progenitores.
  • Ubicación de sus respectivos domicilios.
  • Horarios y actividades de unos y de otros.
  • El resultado de los informes exigidos legalmente.
  • Cualquier otro que permita a los menores una vida adecuada en una convivencia que forzosamente deberá ser más compleja que la que se lleva a cabo cuando los progenitores conviven.

Por ello, en aras de un mayor entendimiento y causar el menor perjuicio al menor cuya vida ve desmoronada al ser la principal víctima de la ruptura familiar, es aconsejable acudir a expertos especializados para un mayor entendimiento y fijar así las condiciones más beneficiosas para los menores y siempre respetando la armonía e igualdad entre progenitores.

Si te encuentras en esta situación no dudes en ponerte en contacto con uno de nuestros abogados especializados en Derecho de Familia para que te asesore sin ningún tipo de compromiso.

Etiquetas: Civil en Jurídico
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