27 abr. 2015

El latigazo cervical en el nuevo baremo de accidentes de tráfico

(4 valoraciones)
por Tomy Palacios Martínez

Hace unas semanas os desgranábamos en otro artículo, las principales novedades del Proyecto de ley de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación.

Tal y como os adelantamos y también se puso de manifiesto a bombo y platillo en los medios de comunicación, el nuevo baremo introduce una mejora en las cuantías indemnizatorias por fallecimiento y las de los grandes lesionados, así como reconoce ope legis los conceptos indemnizatorios de lucro cesante y gastos sanitarios futuros, que ya estaban siendo aplicados por la jurisprudencia.

No obstante, causa estupor que tales noticiarios no se hayan hecho eco del tipo de lesión más común en los accidentes de circulación, -el coloquialmente denominado “latigazo cervical”-, y la regulación que le dispensa el nuevo baremo, cuando resulta según datos que maneja la Dirección General de Tráfico, que alrededor de 25.000 lesionados al año en siniestros viales, presentan traumatismos cervicales, lo que supone aproximadamente un 15% del total de heridos en accidentes de tráfico y 25 veces más que el total de fallecidos en el año 2013, conllevando un desembolso anual importante para las compañías aseguradoras, en concepto de indemnizaciones a tales víctimas.

Baremo latigazo cervical

Hasta la fecha, las indemnizaciones que percibían los lesionados por latigazo cervical derivado de un accidente de circulación eran más elevadas.

Pues bien, las suspicacias y la polémica se han desatado en el entorno de la abogacía española, por el tratamiento legal especial que se le pretende dar a esta patología en el nuevo baremo, mediante la inclusión de un precepto que viene a tratar como lesión temporal los esguinces cervicales que se diagnostiquen sólo con las manifestaciones de dolor del lesionado, sin posibilidad de verificación de pruebas médicas complementarias. Resulta al respecto que la norma no especifica qué se entenderá por tales pruebas, quedando además su reconocimiento supeditado a que se cumplan los criterios de causalidad médico-legal inherentes a toda lesión que deba valorarse, que aquí se transforman, al exigir que la manifestación de los síntomas se produzca en las 72 horas siguientes a la producción del siniestro, e incluyéndose un requisito de adecuación biomecánica entre la lesión sufrida y el mecanismo de su producción. La propia norma prevé también una excepción a la regla de valoración de estas patologías como lesión temporal: que un informe médico concluyente (sin definir tampoco qué ha de entenderse por tal) acredite la existencia de la patología como secuela.

En la práctica, los efectos que dicho artículo tendrá, serán por un lado, el rechazo automático de dichas lesiones por parte de las compañías aseguradoras, lo que muy probablemente inundará los órganos judiciales de pleitos en los que se discuta el nexo causal de las mismas, aún cuando consten en informes de urgencias u otro tipo de informes médicos de segumiento, y por otro lado se traducirá en la necesidad imperiosa para los letrados de parte de contar con informes médicos periciales con los que poder enervar esa presunción iuris tantum de lesión temporal, que respecto del síndrome postraumático cervical establece el nuevo baremo, para el supuesto de que consideremos procedente su indemnización como secuela, lo cual abocará a muchas víctimas a aceptar las migajas que le ofrezca la aseguradora, privándoles de sus legítimas indemnizaciones, al incrementar los costes de litigar.

Una vez más, tristemente se pone de manifiesto la primacía de los intereses económicos sobre los derechos de los ciudadanos, plasmada en este caso en una clara injerencia legal, imponiendo una pésima solución que correspondería ofrecer en su caso a la ciencia médica.

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Etiquetas: Civil en Jurídico
(4 valoraciones)
2 Comentarios
Tomy Palacios04 may., 2015

El perjuicio para las víctimas, amigo Rosendo, está en la inseguridad jurídica que ofrece el tenor literal del artículo 135 del proyecto de ley. Si los requisitos son los mismos que ya se exigen para acreditar cualquier otra secuela, tal y como afirmas, ¿qué sentido tiene introducir tal regulación? Básicamente porque estás faltando temerariamente a la verdad. Con respecto a ninguna otra secuela se exige que los síntomas se manifiesten en las 72 horas siguientes a la producción del siniestro, ni mucho menos acreditar la adecuación biomecánica entre la lesión sufrida y el siniestro. ¿Estafas? las hay y las seguirá habiendo, pero no creo que la ausencia de solución médica para un diagnóstico, eficaz, veraz e indubitado de este tipo de patologías deba traducirse en una serie de requisitos que lo único que hacen es poner trabas a las víctimas, incrementando de manera disuasoria los costes de litigar, en beneficio de las compañías aseguradoras, -para las que tú trabajas o has trabajado-, a pesar de que son éstas las que cuentan con los medios suficientes (médicos, peritos, detectives) para en su caso, aportar elrmentos de prueba suficientes con los que el juzgador pueda decidir acerca de la causalidad entre secuela y accidente. Con este precepto lo que se va es a decidir a favor de los intereses de la compañía, en algunos casos de manera acertada, pero en muchos otros por falta de recursos económicos de la víctima para probar dicha causalidad o incluso muchas veces porque no compense, aún teniendo medios económicos, pues teniendo que pagar honorarios de abogado, procurador, médico valorador, muchas veces no les compensará asumir el riesgo, pues como bien sabes, casi nunca se ganan con imposición de costas judiciales. Sí tienen que temer las víctimas, ante una vulneración manifiesta del derecho a la tutela judicial efectiva.

Rosendo Hernández Rubio01 may., 2015

¿Injerencia legal? ¿Primacía de intereses económicos sobre derechos de los ciudadanos? ¿Rechazo automático de esas LESIONES? ¿Presunción "iuris tantum" de lesión temporal? Lo bueno de este artículo es que aclara que todos sus temores sobre la futura regulación de los traumatismos menores de columna vertebral se pueden dar en la "práctica". De eso deduzco que no está criticando la norma sino su posible interpretación. Por eso recomiendo leer el artículo 135 del proyecto de ley. Tendremos tiempo para debatir. Ahora solo me gustaría destacar que el latigazo cervical es un foco de fraude como afirma Alejandro Izuzquiza (Director de Operaciones del Consorcio de Compensación de Seguros) contra el que hay que luchar. No sin razón pues favorece tramas de abogados capaces de estafar 5 millones de euros en apenas 2 años con falsos latigazos (http://www.diariodeleon.es/noticias/leon/macroestafa-seguros-acumula-ya-lista-mas-120-imputados_967538.html) Por desgracia, el latigazo cervical es un negocio para muchos abogados y víctimas y merma recursos para los lesionados graves. Eso también son intereses económicos primando sobre los ciudadanos. La reforma del Baremo en este punto solo trata de racionalizar la cuestión y parte de un consenso científico. Muchas críticas confunden "lesión" con "secuela". Lo normal en un impacto de baja intensidad son molestias temporales. La secuela es posible pero improbable. Con el futuro baremo, bastará manifestar que "me duele el cuello" para ser indemnizado por cada uno de los días que "me duela" (algo que no ocurre expresamente con NINGUNA otra lesión: gonalgia, p.e) Y habrá que aportar un informe médico concluyente (se supone que no una simple referencia a las manifestaciones del lesionado) para reclamar una secuela (algo que ocurre con TODAS las demás secuelas) ¿Dónde está el perjuicio para las víctimas entonces? ¿En qué los caraduras que se recuperaban en 7 días y prolongaban los tratamientos durante meses o atribuían las cervicalgias laborales o posturales al accidente ya no podrán ganar tan fácilmente 4000 o 6000 euros? Las víctimas "reales" no tendrían nada que temer al nuevo Baremo.

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